Ildefonso Gómez
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Qué cuesta tener una web propia y por qué

Una de las primeras preguntas que se hace cualquiera que quiere tener su propia web es sencilla: ¿cuánto cuesta? La respuesta corta es que depende. La larga es que casi todo se reduce a cuatro cosas, y que dos de ellas son mucho más baratas de lo que la gente suele pensar. Te las explico una a una, con cifras orientativas que conviene comprobar siempre antes de contratar.

El dominio es la dirección de tu web, lo que escribes en el navegador. Se alquila por años, no se compra para siempre. Un dominio .es o .com suele costar entre 7 y 15 euros al año. Ojo con un detalle: muchos proveedores anuncian un precio muy bajo el primer año y suben el de renovación. Por ejemplo, hay registradores que ofrecen un .es en torno a 6 euros el primer año y algo más al renovar, y un .com que pasa de unos 8 euros al principio a más de 14 en la renovación, ambos sin IVA. No es un engaño, pero conviene mirar el precio del segundo año, no solo el del primero.

El hosting es el espacio donde viven los archivos de tu web para que cualquiera pueda verla a todas horas. Es el gasto que más se repite. Un plan básico de hosting compartido suele moverse entre unos 3 y 7 euros al mes, es decir, entre 36 y 84 euros al año. Para una web personal o de un pequeño negocio, sin mucho tráfico, suele ser suficiente. Aquí pasa lo mismo que con el dominio: el precio de oferta del primer periodo suele ser más bajo que el de renovación, así que mira la letra pequeña. También conviene comprobar qué incluye: certificado de seguridad (el candado del navegador), copias de seguridad, correo con tu dominio y las tecnologías que necesitas, como PHP y MySQL si tu web las usa.

La tercera pieza es la web en sí, y aquí es donde los precios se separan más. Hay tres caminos. El primero es hacerla tú mismo con un constructor o con WordPress y una plantilla: el programa suele ser gratuito, las plantillas de pago rondan los 30 a 50 euros una sola vez, y lo que pones es tu tiempo. El segundo es encargarla a un profesional: una web de calidad hecha a medida no suele bajar de unos cientos de euros, y sube según lo que necesite (blog, formulario, tienda, panel para editar contenidos). El tercero es mezclar: que alguien te la monte y que luego la mantengas tú.

El precio de una web a medida depende de cosas que no se ven a simple vista: cuántas páginas tiene, si necesita un panel para que puedas cambiar los textos sin tocar código, si hay formularios que deben protegerse del correo basura, si se tiene que ver bien en el móvil y si lleva estadísticas de visitas. Lo importante es que, cuando alguien te dé un presupuesto, te explique qué incluye y qué no.

La cuarta pieza es la que casi nadie cuenta: el mantenimiento. Una web no se hace una vez y se olvida. Hay que renovar el dominio y el hosting, hacer copias de seguridad, actualizar lo que se queda anticuado y vigilar la seguridad. Si lo haces tú, te cuesta tiempo. Si se lo encargas a alguien, es una cuota aparte. Tenlo en cuenta desde el principio para que no sea una sorpresa.

Sumando todo, una web sencilla hecha por ti puede costarte unos 50 a 150 euros el primer año entre dominio, hosting y alguna plantilla, y menos en los años siguientes si no cambias nada. Una web a medida encargada a un profesional parte de unos cientos de euros más esa cuota anual de dominio y hosting. No son precios cerrados, pero sirven para saber por dónde empezar.

Mi consejo es este: antes de mirar precios, decide qué necesitas que haga tu web. Una web que solo presenta quién eres y cómo contactarte es mucho más barata que otra que vende, reserva o gestiona datos. Pagar de más por funciones que no vas a usar es el error más común, y pagar de menos por algo que luego no te sirve sale casi siempre más caro.

Si estás pensando en tener tu propia web y no sabes por dónde empezar, escríbeme a través del formulario de contacto y te oriento sin compromiso.