En la T4 de Barajas

Viajes — Ildefonso Gómez @ 23:59

El pasado Sábado tuve que llevar a un familiar al aeropuerto de Madrid-Barajas. No es la primera vez que voy al aeropuerto, es más, casi me lo sé de memoria, pero ésta vez la visita ha cambiado un poco. Normalmente iba, dejaba o recogía a alguien y me iba, un proceso que no solía durar mas de 2 o 3 horas, aparte de que se me hacía muy entretenido viendo pasar a cientos y cientos de personas. Esta vez he estado casi 9 horas esperando un avión. Lo peor de todo es que todo ese tiempo ha sido de madrugada.

El aeropuerto tiene movimiento las 24 horas del día, pero cuando te toca esperar durante mucho tiempo (y añadiendo el factor de que era la noche del Viernes al Sábado) hay momentos que se hacen muy pesados.
¿Y por qué digo esto? por el aburrimiento. Las tiendas a esas horas estan cerradas, no hay nada que ver (a excepción de las instalaciones y los paneles) y la actividad en el aeropuerto es prácticamente nula. Y no queda otra opción que dormir, (algo casi imposible dada la incomodidad de los asientos) dar una vuelta e ir viendo lo que hay por allí, o simplemente salir afuera para tomar el fresco.

La gente

Una de las curiosidades que ví en el tiempo que estuve allí es el grandísimo cambio que hay en el estilo de vida de la gente. Cientos de personas de todos los países coinciden en unos pocos metros, y eso se nota en la forma de actuar de la gente.
Es mas, el “amiguismo” con desconocidos aumenta de forma muy considerable. ¿Estás aburrido? Pues ponte a hablar con la persona que tengas al lado. No pasa nada por el idioma, la mayoría de la gente sabe algo de Español.
Lo mismo pasa si tienes dudas con alguna cosa. Puedes preguntar a cualquiera que veas, sea quien sea, estoy seguro de que te ayudará lo mejor que pueda.

En las horas que estuve sentado en las incómodas sillas del aeropuerto, pude hablar con varias personas con actitudes tan diferentes como el país del que venían. Algunos ejemplos:

  • Maquillada: una de las primeras personas que sentó con nosotros fue una chica de treinta y pocos años. Aunque iba muy maquillada y bien preparada, nada mas sentarse empezó a maquillarse aún mas. En el poco tiempo que estuvo allí no pronunció ni una sola palabra. Ni un hola, ni un adiós. Al final, saludó a unas personas y se alejó hacía el mostrador de facturación, dejando en el aire el olor de su suave y caro perfume.
  • A praga: estaba sentado tranquilamente, cuando viene una señora y me pregunta (en un idioma que no pude averiguar) si puede sentarse en la silla de mi lado derecho. Tras unos minutos sentada, nos interesamos por su viaje. No habla Inglés ni Francés, pero posee un conocimiento básico de español que nos permite comunicarnos con ella. Nos cuenta que vive en Valencia, pero que es nativa de Rusia, y que está esperando un avión que la llevará a Praga. Tras una pequeña conversación con ella, se aleja y no la volvemos a ver.
  • Ligue en Internet: me fuí a dar una vuelta por las instalaciones. Al llegar a mi silla, un señor está sentado al lado. Empezamos a hablar con él. Tiene 55 años. Se dirige a las Islas Canarias para ver a su novia, a la cual conoció por Internet. “La veo a diario gracias al Hotmail“, nos dice. También nos cuenta que la ve en persona varias veces al año. Sus actos y cara reflejan cansancio, aburrimiento, una intensa espera durante varias horas más que nosotros. Finalmente, se despide de nosotros y se dirige al mostrador de facturación.
  • Dormida: una chica formalmente vestida se sienta a mi lado. Empieza a leer un libro, aunque a esas horas sea difícil hacerlo. No consigue leer ni dos páginas cuando apoya la cabeza sobre las rodillas y se queda dormida (o eso parece). Tras descansar durante algún tiempo, levanta la cabeza y empieza a leer los detalles de su billete. Tras ojearlo varias veces, me dice que tiene un pequeño problema con su billete: no viene especificada la puerta por la que embarcar. Finalmente, la aconsejamos dirigirse a los mostradores de información.

Cuatro historias tan diferentes como las personas que deciden vivirlas. Impresionante.

La zona

Aparte de los viajeros, no hay que olvidar las interesantes instalaciones. Cuando visito Barajas me voy cuenta del tremendo contraste con la ciudad en la que vivo. Llamadme lo que queráis, pero para mi desde la entrada (con su grandísimo parking dividido en varias secciones) hasta los servicios están llenos de detalles y comodidades.

Para empezar, al entrar en el parking hay carteles que indicar si hay sitios libres, cuantos hay en cada piso, y si existen o no plazas libres de minusvalidos. Este parking ha sido el único en el que he visto que las plazas de minusvalidos se respetan, de hecho cuando llegué este tipo de aparcamientos estaban libres.
Los ascensores para acceder a la terminal ya los había visto con anterioridad en otros sitios pero en estos, en realidad, no hay un botón que llame al ascensor, sino que hay varios tipos: depende de si quieres subir o bajar. Cuando se presiona uno, el ascensor que esté disponible se abre.

La terminal en sí tiene varias tiendas, cafeterías y restaurantes. Lo malo es que en horas punta estos establecimientos suelen estar hasta los topes.
¿Sabíais que hay gente que es capaz de desayunar una hamburguesa? Pues si, señores, es posible. Y muchos de los cafés se sirven en envases de plástico al más puro estilo americano.
Los avisos por megafonía me han gustado muchísimo. Son simples y en dos idiomas, pero consiguen transmitir el mensaje. Básicamente dicen que estemos atentos a los paneles porque no se emite información de embarque por megafonía, y que si fumamos, que usemos la zona de fumadores. Hay varios puntos distribuidos por toda la terminal. Si tenéis oportunidad de entrar en ella y fumáis, echad el humo hacia arriba. Da igual que la zona no tenga techo, porque unos “aspiradores” situados en el suelo se encargarán de hacer bajar el humo y absorberlo.

Una de los “inventos” que me ha dejado con la boca abierta han sido los servicios. ¿Qué tienen de especial? Para empezar, no hay cisterna. Cuando hagamos nuestras necesidades el sistema que hay instalado se encargará de “echar el agua” de forma automática. Aunque tanta automatización tiene sus peros. Al lado de los servicios hay una pequeña fuente en la que podemos beber. Debido al calor fuí a beber de ella, cosa que no pude llevar a cabo debido al intenso y repugnante olor que aquello desprendía. Desconozco de donde vendría semejante “perfume” pero se me quitó la sed de forma instantánea.

¿Lo que me gustaría que cambiaran? Primero, el olor de las fuentes… ya he dicho que es repugnante y no acompaña para nada.
Otra de las cosas que estaría bien cambiar sería la comodidad de las sillas. Las que hay ahora son de puro plástico y hacen que se te quede el trasero mas plano que un adoquín.

Otras terminales

Por supuesto, en toda la entrada he estado hablando de la Terminal 4 de Barajas, nada que ver con las terminales 1, 2 y 3. Desconozco como estarán aquellas terminales; la última vez que fui se notaba que eran mas antiguas por el mobiliario que tenían, el suelo e incluso los pasillos, los cuales eran mucho mas estrechos. Además, creo que esas terminales están unidas en un único edificio, mientras que la T4 tiene una infraestructura mucho mas grande y segura.

Y vosotros que opináis de la terminal… ¿Os gustó cuando fuisteis?, ¿La consideráis eficiente?, ¿Vuestra visita fue un paseo por el campo?. Me encantaría ver vuestras opiniones en los comentarios.

¡Buen viaje!

2 Comments »

  1. Lo unico que puedo decir es que me ha parecido uno de los artículos mas interesantes del blog.¡Te felicito!
    Un saludin,
    Anita Dinamita

    Comment by Anita Dinamita — 17/08/2009 @ 13:13
  2. [...] El pasado 2 de Septiembre, Emma J. Williams se pone en contacto conmigo para comunicarme que una de mis fotos publicadas en FlickR ha sido seleccionada para ser incluida en los mapas de Schmap. La foto tiene licencia Creative Commons, por lo tanto hay que pedir permiso para poder incluirla en otros sitios. La foto es esta, una realizada en el interior del aeropuerto de Barajas, cuando tuve que esperar varias horas. [...]

    Pingback by Ildefonso Gómez » En Schmap — 20/09/2009 @ 23:35

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Leave a comment

2010 - Ildefonso Gómez